La FPA admite que entre los nuevos “modus operandi” están las organizaciones familiares. En dos años, 197 “referentes” fueron detenidos.
“Los indicadores muestran que hay una modalidad nueva y creciente: la conformación de mini organizaciones narco entre familiares, que por confianza comparten un modus operandi, un circuito económico y el ocultamiento de la droga”. Quien habla es Adrián Salcedo, el jefe de la Fuerza Policial Antinarcotráfico, y sostiene que entre los detenidos por la fuerza que él conduce cada vez hay más “familias” que “eligen como medio de vida” el narcomenudeo.

Un caso paradigmático se completó ayer con la detención de dos mujeres –madre e hija–, quienes se sumaron a ocho familiares que están presos desde hace algunos meses, todos acusados de formar parte de una organización que comercializaba drogas en Alta Gracia.

El supuesto jefe, el padre de la familia, es un empleado de la Municipalidad de Alta Gracia con 25 años de antigüedad, dueño de un Peugeot 207 y de dos motos de alta cilindrada. Sus tres hijas reciben planes de asistencia social. Y la familia había usurpado tres lotes en barrio Don Bosque.
La investigación de esta familia comenzó en agosto de 2016, luego de que se receptaran una serie de llamados a través del 0800 888 8080: “Los vecinos dibujaron con sus denuncias anónimas el croquis de la investigación, advirtiéndonos de las mutaciones que esta organización realizaba para evadirnos”, cuenta Salcedo, quien cree que el presunto accionar delictivo de esta familia está desarticulado. Entre lo secuestrado en los operativos hay dinero, 2.600 dosis de marihuana, 170 de cocaína y una radio con frecuencia policial.

Pymes familiares. Los casos de organizaciones narco familiares se repitieron en los últimos meses por toda la provincia: “Estamos ocupados”, dice Salcedo, evadiendo exteriorizar la preocupación que hay en la fuerza por estas nuevas formas de comercialización de drogas; más complejas de detectar porque las conversaciones suelen ser cara a cara, con un pacto de sangre respecto de las formas de “mover y esconder” el efectivo generado ilícitamente.

En los últimos días, la FPA detuvo en Malvinas Argentinas a un padre y sus tres hijos, uno de ellos menor de edad, todos aparentemente involucrados en la venta de droga. Ayer, en barrio Sargento Cabral de la ciudad de Córdoba, padre e hijo fueron detenidos tras el secuestro de 40 mil pesos y 52 envoltorios de cocaína.

Semanas atrás, en Sebastián El Cano, un cabo de la Policía fue detenido, acusado de avisarle a un dealer de la zona qué calles transitar para evitar los controles de la FPA. Lo curioso del caso es que en marzo varios familiares del cabo habían sido apresados por la FPA en una causa por narcomenudeo.

Hay más: una madre y su hijo mayor de edad fueron detenidos en Carlos Paz por la presunta comercialización de droga. Y unos días antes, en Río Tercero, dos hermanos con un “largo historial de narcomenudeo que todos conocían” –dice Salcedo– fueron detenidos en un operativo en el que se secuestraron 36 mil pesos. En cuatro allanamientos realizados en las casas de los detenidos y sus familiares fueron hallados 128 mil pesos más, 206 dosis de cocaína y armas. En Jesús María, otros dos hermanos cayeron con 750 dosis de marihuana. Los cuatro detenidos son considerados “referentes” del narcomenudeo en Córdoba, aunque no están vinculados entre sí.

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